El suelo, nuestro mayor tesoro

La Finca Regenerativa Valle del Conde posee una extensión de 230 hectáreas de las cuales 217 son de olivar de montaña con certificación ecológica y el resto áreas de menchón y sierra dentro de la propia finca.

Nuestra obsesión es mejorar día a día la salud del suelo y por ende, el equilibrio de nuestro ecosistema.

Estamos convencidos de que hay que empezar la regeneración por los cimientos, para así tener a disposición de las plantas (olivar y praderas), los nutrientes necesarios para su salud y crecimiento; al mismo tiempo que estas plantas dan cobijo y comida a multitud de animales, lo que contribuye a facilitar un entorno en el que puedan vivir y sentirse seguros para desarrollar su ciclo vital.

Pero la vida del suelo no empieza en la superficie del mismo sino debajo de ella.

El suelo y su microbiota son los grandes olvidados de la agricultura convencional pero para nosotros juegan un papel fundamental.

El suelo alberga millones de seres diminutos que nos ayudan a producir mejor, ya que todos estos microorganismos juegan un papel importantísimo facilitando a nuestra vegetación una mejor nutrición . Esto es debido a su capacidad, entre otras cualidades, para desbloquear nutrientes y ponerlos a disposición de las plantas.

Los beneficios de un suelo vivo

Tener un suelo vivo implica muchas ventajas tanto a nivel agronómico como medioambiental.

Uno de los grandes problemas de los suelos agrícolas es que, a través de la degradación a que se han sometido durante muchas décadas, existen muy bajos niveles de materia orgánica y microorganismos.

Un suelo con niveles óptimos de materia orgánica posee una estructura más elástica; en este caso las praderas tienen un papel fundamental ya que con sus raíces forman un entramado bajo el suelo con lo que se reduce bastante la compactación y se aumenta la porosidad del mismo, permitiendo una mayor infiltración de agua y aire, evitando así en gran medida la erosión.

También se multiplica la retención de agua al aprovechar mejor la lluvia y la humedad ambiental. “Un 1% de materia orgánica es capaz de retener 160.000 litros de agua por hectárea”, por lo que aumentamos considerablemente nuestro embalse en el subsuelo.

Tener un suelo vivo implica mayor fertilidad ya que se amplia la diversidad de los microorganismos que lo habitan (Hongos, Bacterias, Protozoos, nematodos, fauna coprofaga, etc), lo que contribuye a mejorar el ciclo de nutrientes, descomponer la materia orgánica y luchar contra las plagas y enfermedades de las plantas.

A través de los hongos micorrízicos se crean simbiosis que establecen una relación de mutuo beneficio, en la que éstos proporcionan a las plantas agua y nutrientes a cambio de azúcares derivados de la fotosíntesis,  con el consiguiente ahorro económico y la mejora del cultivo.

Debido a esta simbiosis se consigue un aumento de la superficie radicular de la planta al aumentar la cantidad de “pelos absorbentes” con el consiguiente beneficio a nivel nutricional para la misma.

Las raíces profundas de algunas plantas, por ejemplo las perennes, pueden acceder a suelos más profundos donde hay humedad, lo que les permite sobrevivir y prosperar incluso en periodos de sequía.

Esto contribuye a mantener la cobertura vegetal y proteger el suelo durante el verano. 

Por tanto un suelo vivo genera beneficios ecosistémicos para todos los seres presentes en la finca y por extensión el ser humano.

Nuestras Praderas

La cubierta vegetal a la que nos gusta llamar “Pradera”, debido a la gran cantidad de especies que van apareciendo cada año en ella, es de suma importancia para nuestro proyecto ya que constituye el verdadero alimento que nutre y genera vida en la finca. Esta biomasa, al pasar por el rumen de los animales se convierte en el motor de la regeneración, alimentando a multitud de especies de seres vivos  hasta que se integra al suelo en forma de humus.

Nuestros suelos se enriquecen con esta Materia Orgánica y Natural, evitándose así el empleo de insumos de origen sintético, lo que nos facilita producir más, obtener mejor pasto y alimentos más equilibrados, nutritivos y respetuosos con el medio ambiente.

La evolución de nuestras Praderas a través del Pastoreo Dirigido es uno de los efectos más apreciables, pues se ha pasado de tener especies del género Poaceae (Gramíneas anuales) como dominantes en toda la superficie de la finca, a tener unas praderas biodiversas entre las que se pueden encontrar muchas especies del género Fabaceae (Leguminosas), Brassicaceae (Crucíferas) y Gramíneas Perennes, todas ellas especies autóctonas.

En el caso de las leguminosas anuales y perennes apreciamos que cada año están más presentes en la finca. Este factor es fundamental pues son plantas muy nutritivas para los animales y además tienen la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico al suelo a través de una bacteria del género Rhizobium.

Estas bacterias son microorganismos que realizan una simbiosis con las raíces de las leguminosas convirtiendo el nitrógeno atmosférico en amonio, una forma asimilable para las plantas lo cual se traduce en un enriquecimiento del suelo que mejora gratuitamente el cultivo.

El “PASTOREO DIRIGIDO”

Una de las herramientas más potentes y eficaces para regenerar un ecosistema son los rumiantes.

Estos animales herbívoros son como biodigestores naturales ya que a través de su rumen consiguen convertir la hierba en materia orgánica en forma de estiércol y orín.

Para ello realizamos lo que se denomina “PASTOREO DIRIGIDO”. Este sistema permite la siega a diente de nuestras praderas de forma controlada ya que se van Instalando establos portátiles por toda la extensión de la finca de entre 3 y 4 hectáreas, desplazando a los animales con un sistema previamente diseñado para evitar el sobrepastoreo y el infra pastoreo, que tan perjudicial puede ser para la vida del suelo y las plantas.

Con tal fin utilizamos mallas especiales conectadas  a un “pastor eléctrico”.

La ecología del pastoreo e interacción suelo-planta-herbívoro multiplica los servicios ecosistémicos que se obtienen con esta práctica.

· Se aprovechan los recurso naturales de la finca, en este caso las praderas, para alimentar al ganado.

· Se favorece la polinización de las plantas. En las épocas de floración, el polen se adhiere a la lana de las ovejas y en ella viaja de un lado a otro por la finca.

· A través del estiércol se facilita la dispersión de las semillas por el resto de las parcelas generando praderas más biodiversas.

· Todo este movimiento afecta irremediablemente a la topografía y la estructura de la vegetación, más rica, nutritiva y abundante pero también el resto de animales (grandes y microscópicos) se ven beneficiados por la actividad pastoril aumentando considerablemente la biodiversidad.

· Los pastos necesitan la ayuda de los rumiantes para mantenerse sanos y eficientes. Las gramíneas necesitan ser comidas para rebrotar eficientemente y fijar el carbono atmosférico en el suelo.  Este mismo mordisco a las leguminosas, les permite liberar el nitrógeno que han acumulado y dejarlo a disposición de nuestros olivos.

· Este sistema también es tremendamente beneficioso para el medio ambiente, ya que de cara al verano, se evita en gran medida el riesgo de incendios.

· Se potencia el secuestro de carbono, lo que contribuye a mitigar el cambio climático.

Contacta

Estamos deseando resolver todas tus dudas sobre nuestros productos y en mostrarte cómo trabajamos.

    Cumplimiento con la protección de datos.- Sus datos serán tratados por VALLE DEL CONDE C.B. con la finalidad exclusiva de dar respuesta a su consulta o petición. No serán cedidos a ningún tercero. Nuestro plazo de conservación, si usted no es cliente, es de 1 año. Puede ejercitar sus derechos de acceso, rectificación, oposición, supresión, portabilidad, limitación y a nos ser objeto de decisiones automatizadas en nuestro correo info@valledelconde.com, donde le atenderá nuestro DPD. Puede ampliar nuestra información sobre el tratamiento de datos en el enlace a la Política de privacidad.
    He leído las condiciones del Aviso Legal y Política de Privacidad